La Lavanda y la gran confusión del «Oro azul» de Provenza.
Parte 1

Cuando caminas entre los campos floridos de lavanda del sur de Francia en junio y julio y conoces de cerca a sus productores, es difícil no enamorarse de los aromas, de los matices lilas y azulados y de la bonita tradición que la rodea. Cada año intento traer un poco de esa riqueza botánica y aromática a este espacio. Cuanto más estudio esta planta, más me alejo de la banalización de su nombre y más disfruto descubriendo todas sus particularidades...
Y entonces, a veces ocurre: alguien compra un frasco de «Aceite esencial de lavanda» para relajarse antes de dormir, no nota el efecto esperado y viene a preguntarme por qué...
La experiencia aromática es personal, pero también debemos considerar otras posibilidades: el frasco puede contener una especie botánica distinta de la esperada (no identificada en la etiqueta) o, peor aún, un aceite adulterado.
Conocer mejor a la reina de la aromaterapia nos permite mirar más allá de su nombre y descubrir qué hay realmente en el frasco.
Una planta con siglos de historia
Egipcios, griegos y romanos ya la empleaban mucho antes de que existiera su nombre actual, documentado en la Edad Media y que probablemente deriva del latín lavare («lavar»), por su uso en el baño.
Originaria de la cuenca mediterránea, ya aparece en las obras de Plinio el Viejo y Dioscórides, que en el siglo I describían la Lavandula stoechas y, probablemente, también la Lavandula aspic.
Los grandes perfumistas siempre la han apreciado, y hoy sigue presente en la aromaterapia, la cosmética, la salud, la cocina e incluso el cuidado del hogar.
Su historia está llena de episodios interesantes. En la Primera Guerra Mundial se utilizó para limpiar heridas, tratar quemaduras y estimular, mediante fricciones, miembros paralizados. Según la tradición, la peste respetaba a los guanteros de Grasse, que perfumaban el cuero con lavanda. La creencia llevó a la gente a portar ramos de flores y a fumigar las casas para ahuyentar las epidemias. En la Provenza, las lavanderas la usaban para perfumar la ropa limpia y alejar polillas y parásitos...
El "padre" de la aromaterapia

Es conocida la historia de René-Maurice Gattefossé, químico perfumista francés de comienzos del siglo XX. Tras sufrir una explosión en su laboratorio y desarrollar una grave gangrena gaseosa que la medicina convencional no lograbas detener, decidió tratar las heridas directamente con aceite esencial de lavanda, cuyas propiedades antisépticas ya investigaba. Los resultados fueron sorprendentes: la infección se detuvo rápidamente, con alivio del dolor, excelente cicatrización y sin formar ampollas.
A partir de sus rigurosos estudios posteriores nació la aromaterapia moderna, creó el término aromaterapia en 1935 y por ello se le considera el "padre de la aromaterapia".
El género Lavandula

La lavanda pertenece a una de las grandes familias botánicas de plantas aromáticas, la Lamiaceae (Labiadas). El género Lavandula reúne numerosas especies e híbridos, muchos con el aspecto característico de sus espigas florales.
La especie, la genética, el origen geográfico, las condiciones de cultivo, la altitud y otros factores influyen en la composición del aceite esencial. Por eso, en un aceite esencial de calidad, «lavanda» es solo el comienzo de la información: el nombre botánico nos dice qué planta estamos utilizando.
Algunas Lavandas que conviene saber distinguir en Aromaterapia:
Lavandula angustifolia
Lavanda fina, verdadera, francesa…
Es la especie que más asociamos con la palabra «lavanda»: aroma floral, suave y menos alcanforado que el de otras Lavandula. Es de las más estudiadas y utilizadas, tradicionalmente en preparados para la relajación y el cuidado de la piel y, desgraciadamente, también de las más adulteradas.
Además, se le atribuyen propiedades antiespasmódicas, relajantes musculares, analgésicas, antisépticas e hipotensoras.
Contiene proporciones importantes de linalol y acetato de linalilo, compuestos asociados a su perfil aromático suave y a los efectos estudiados sobre la ansiedad y la calidad del descanso. Otros componentes completan su identidad química, mientras que el alcanfor y el 1,8-cineol se encuentran en proporciones muy bajas.

Vale la pena aclarar...
Dentro de esta especie Lavandula angustifolia, distinguimos las lavandas de población, obtenidas por semilla, y las lavandas clonales, reproducidas por esquejes a partir de plantas seleccionadas, como Maillette o Matheronne. Las primeras presentan una mayor diversidad genética y perfiles aromáticos variados, mientras que las segundas ofrecen mayor homogeneidad.
Entre las lavandas de población, encontramos la «Huile essentielle de lavande de Haute-Provence AOP» (Appellation d'Origine Protégée), una denominación de origen protegida que garantiza un pliego de condiciones sobre procedencia, cultivo y producción, y destaca por su calidad, complejidad y perfil aromático excepcional.
Lavandula latifolia
Espliego o lavanda aspic
Crece generalmente a menor altitud que L. angustifolia, en ambientes cálidos, secos y soleados de la península ibérica y del sur de Francia y se reconoce por sus tallos florales ramificados.
Su aceite contiene cantidades importantes de linalol, 1,8-cineol y alcanfor, con muchos menos ésteres. El resultado es un aroma más fresco, intenso y alcanforado, utilizado tradicionalmente en el cuidado de la piel y en aplicaciones respiratorias y musculoesqueléticas.
Lavandula stoechas
Cantueso o lavanda mariposa
Se reconoce por las brácteas que coronan sus inflorescencias y recuerdan a pequeñas alas. Su aceite tiene un perfil muy distinto, con cetonas destacadas como la fenchona y el alcanfor.
Tradicionalmente se ha empleado de forma puntual y externa, bien diluida, en el cuidado de la piel y como apoyo en molestias respiratorias. Precisamente por esta composición su utilización requiere especial atención.
Lavandula × intermedia
Lavandín: el híbrido
Es un híbrido natural entre L. angustifolia y L. latifolia. Tiene una gran importancia económica en Provenza por su elevado rendimiento en aceite esencial, que permite obtener más cantidad a menor coste. Su precio también explica que se utilice, en ocasiones, para adulterar el aceite de lavanda fina.
En el campo, se distingue por sus espigas florales generalmente más largas y robustas, con flores de tonalidades violetas más intensas que las de la lavanda fina.
Combina rasgos de ambos progenitores: linalol y acetato de linalilo, con más alcanfor y 1,8-cineol que la lavanda fina. Su perfil aromático suele ser más intenso, penetrante y alcanforado, y varía según el cultivar. No es una «lavanda falsa», y a menudo se le menosprecia. Tiene un perfil e interés propios en aromaterapia.
Se usa mucho en perfumería, jabones y productos de higiene, en difusión para ambientes frescos y despejados, y en el hogar para alejar insectos y polillas. En aromaterapia, destaca especialmente por su uso en fricciones diluidas para el confort muscular.

Un detalle curioso: muchos de los famosos campos violetas, perfectos y simétricos de Provenza que vemos en fotografías son cultivos de lavandín o de lavanda clonal, cultivados en hileras regulares.
Lavandula dentata
Lavanda dentada o alhucema rizada
Presenta follaje verde decorativo, de margen dentado, y espigas cortas azul pálido. Se adapta bien a climas cálidos y húmedos, por lo que se cultiva ampliamente en Brasil. Su aceite esencial tiene un aroma más herbáceo y alcanforado que el de Lavandula angustifolia, generalmente con más 1,8-cineol y alcanfor y menos linalol y acetato de linalilo. Se utiliza tradicionalmente como repelente de insectos y se le atribuyen propiedades expectorantes y antisépticas. Por su diferente composición, no debe considerarse equivalente a la lavanda fina en preparados destinados al descanso y la relajación.
En Brasil, muchas plantas y productos se comercializan como «lavanda» o «alfazema», sin especificar la especie, lo que favorece la confusión.
Y en España… conviven distintas especies bajo nombres populares como «lavanda», «espliego», «alhucema» o «cantueso».
Una precisión importante:
La lavanda fina (Lavandula angustifolia) tiene un perfil más suave y versátil que el de otras especies. Las lavandas no son intercambiables ni se utilizan con los mismos criterios: cada especie requiere precauciones específicas de uso.
Entonces, ¿qué lavanda tengo en mi frasco?
Esta es la cuestión fundamental. «Lavanda» no identifica por sí sola una especie botánica. Lavandula angustifolia, Lavandula latifolia, Lavandula stoechas y Lavandula × intermedia, Lavandula dentata, entre otras, pertenecen al mismo género, pero no son la misma planta ni producen aceites esenciales idénticos.
Detrás de la palabra «lavanda» existe una diversidad botánica extraordinaria. Cada especie tiene su propia identidad y un perfil químico que depende de múltiples factores.
Por eso, la próxima vez que tengas un frasco de «aceite esencial de lavanda» entre las manos, busca primero el nombre científico. Y cuanta más información fiable ofrezca la etiqueta sobre la identidad del aceite, mejor. Este ya es un primer gran paso.

Investigación y redacción: Stella Bittar, con cariño y dedicación.
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Algunas fuentes y estudios: (Escríbeme si deseas la bibliografía completa consultada)




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