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La destilación de las plantas aromáticas

Actualizado: 24 feb


La destilación (del latín de-stillare, “gotear”) es un proceso que separa sustancias mediante evaporación y condensación. Método muy antiguo, conocido al parecer desde el año 200 a.C., con aplicaciones medicinales y cosméticas en culturas como China, Egipto y Mesopotamia. En esta última, hacia el 1810 a.C., se producían perfumes y bálsamos a gran escala.



Figuras como Aristóteles, Cleopatra y Dioscórides mencionaron o practicaron la destilación. El alambique fue probablemente inventado entre los siglos II y III d.C. por María la Judía o Zósimo de Panópolis, y más tarde perfeccionado por los alquimistas árabes (siglos VIII-IX), quienes lo usaron tanto para perfumes como para la alquimia.

El término “alambique” deriva del griego ambix (“vaso con abertura”), que pasó al árabe como al-ambiq y de allí al latín medieval.


Tras perfeccionar la técnica, los árabes le dieron un uso más terapéutico. Ibn Sina, conocido como Avicena (980-1037) y llamado “el príncipe de los médicos”, empleó ampliamente la destilación y escribió numerosas obras, entre ellas "El Canon de la Medicina", en las que hace referencia a varios aceites esenciales. Fue Avicena quien perfeccionó el antiguo método de destilación. Su primer gran éxito con este método mejorado fue la producción de aceite esencial de Rosa centifolia.


¿Esencia o Aceite Esencial?

Cuando empezamos en Aromaterapia, ¡es fundamental llamar a las cosas por su nombre correcto!

Entre las especies vegetales registradas en el mundo, solo algunas producen sustancias aromáticas. Estas se encuentran en “sacos de esencia”, conductos secretores localizados en botones florales, flores, frutos, semillas, hojas, corteza, raíces. Un ejemplo sencillo: al exprimir la piel de un cítrico, sus sacos de esencia se rompen liberando su aroma.

Se puede extraer la esencia aromática de una planta por destilación por arrastre de vapor, expresión en frío, extracción con solventes, extracción con CO₂ supercrítico, entre otros.

En Aromaterapia, hablamos principalmente de la destilación por arrastre de vapor, para la obtención de la mayoría de los aceites esenciales.


En la destilación por arrastre de vapor, el vapor de agua atraviesa el material vegetal colocado en el alambique. El calor rompe las glándulas secretoras y el vapor se carga de moléculas aromáticas volátiles.

La mezcla pasa luego por un condensador (serpentín enfriado con agua fría), donde vuelve a estado líquido. El destilado se recoge en un esenciero o vaso florentino, que permite la separación natural de las dos fases gracias a la diferencia de densidad.

Así se obtienen dos productos:

  • Aceite esencial: fracción concentrada, hidrofóbica y rica en compuestos volátiles.

  • Hidrolato o agua floral: agua aromática que contiene moléculas hidrosolubles y trazas de aceite esencial.


Es importante destacar que, a pesar de su nombre, el aceite esencial no contiene grasas, a diferencia de un aceite vegetal, que sí es graso y que se utiliza como vehículo para diluir aceites esenciales, facilitar su aplicación tópica, además de nutrir y cuidar la piel.

Escrito por mí, con dedicación.

 
 
 

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